El último fan de Solari
Llegué tarde al solarismo. Léase, adherente a la música y prosa del Indio Solari. Ahora soy fan. Fui prejuicioso, intolerante. Me pasaban cosas malas con esa reversión del estado natural de la música. Del "vamos las bandas", del recital que no es recital sino un hecho social. De la cultura del aguante. Del chetito que no lavaba las Topper para que parezcan trajinadas junto al resto de "la tribu". De cómo estaban mezclados los discos. De esos vientos que aburguesan el rock. De chupar la fruta sin poder morderla, también. Pero pasaron cosas. Golpeado por un invierno crudo, puse el cd una noche de fines de julio. Quedé frito. ¿Querías un disco "maduro"? Ahí lo tenés. ¿Te andás meloneando con la cercanía de la muerte? De eso te habla. Y esas melodías, ay. Esa noche lo escuché 14 veces, en loop, y no lo dejé más. Tuve miedo de no dormir. Aunque, como dice un amigo: antes no dormíamos, ahora sólo nos acostamos tarde. El Ruiseñor, el Amor y la Muert...