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Mostrando las entradas de mayo, 2020

Entrevista a Andrés Calamaro

"Cantar es interpretar, uno no tiene una sola voz".  Por Mauricio Maronna La luna fosforea ahí afuera, donde la humedad agobia los cuerpos, las mentes. La vida, al fin. 30 grados y 85 por ciento de humedad, anuncia el locutor. 23.45 de un día chirriante de diciembre. El Salmón disfruta del verdor, se  prende al mate amargo y hace un zapping violento. Nada para ver. Ni el Canal 69 se mueve. Ni allá ni acá. Un  enorme toallón blanco le seca el sudor. La medianoche anterior, por el intersticio del camarín que decía “Sr. Andrés Calamaro”,  se filtraba un pringoso aroma a polen.  Ahora, El Gaucho Insufrible, como le gusta llamarse tras haber leído ese libro extraordinario de  Roberto Bolaño (un genio que está allá arriba, también con los amigos) goza de las caricias de las  críticas, del reconocimiento de los que antes lo ninguneaban mandándolo a la segunda fila. O, tal vez, El Salmón no goce tanto de nada, disolviendo el “caos de una ex...

Diarios

23 de abril/2019 Estoy devorándome Diarios, de Abelardo Castillo. Es el género literario que más me gusta. Siempre los escritores tienen cosas interesantes para contar cuando no escriben novelas ni cuentos. Además, soy de los que creen que toda vida merece ser descripta. Los Diarios de la Edad del Pavo, de Fabián Casas, es otro libro fascinante. Creo que su lectura me motivó a escribir mi propio diario. Que no es tan diario, si me pongo a analizar bien la cuestión. Diarios, de John Cheever, me abrumó. Y eso que tengo el cuero duro en estas lides. Tal vez más adelante vuelva con él. Cheever es el maestro de los cuentos. El número 1. El nadador de piscinas horizontales.

Adentro

Después de 60 días de cuarentena estricta salí a la calle para hacerme colocar la vacuna contra la gripe. No había transitado en estos dos meses, otro espacio al aire libre que el de la terraza de mi edificio. Pertenezco a los grupos de riesgo y no puedo zafar para andar por ahí, flotando a la deriva. La calle estaba casi vacía, sucia, con las hojas del otoño alfombrando la peatonal. Con un par de hombres sin otro destino cierto que el de comenzar a preparar su colchón y sus frazadas. Duermen ahí en Córdoba entre Laprida y San Martín. Dos cuadras horrorosas, en pleno centro, que son el trampolín del corazón urbano a la zona del río. La última vez que estuve en la calle no existían seres con barbijo, la crisis había semivaciado bares, disquerías y librerías (mis lugares en el mundo), pero se podía mirar a los ojos. Y se habían ido esos rostros de bronca que el macrismo nos legó. Con su política económica ausente de empatía. Lo que vi hoy, en los ojos dela gente fue desolación....

Un párrafo, un diario

Un ex corrector que era feliz trabajando en el diario hasta tarde, hasta que las velas ardieran: Carlitos Astolfo. Cultor de la charla y la amistad, tenía botellas de vodka bien guardadas, en esos escondrijos que sólo él conocía.  Al final de la jornada se encerraba en el sucucho de Internacionales, jugaba al póker con el de sistemas y, ambos, se bajaban la botella antes de las 4 am. Después, si te he visto, no me acuerdo. Era lo único que le quedaba de bohemia a ese diario que alguna vez fue el rey de la bohemia. Astolfo apagaba las luces, ponía el dedo para dar el presente y le rajaba una puteada al cuadro del Alemán que contemplaba la escena desde el pedestal. Afuera lo esperaba la noche, el Citroën y vaya uno a saber cuántas cosas más. Carlitos era reservado. El proceso de hechura los diarios es toda una muestra del cambio de los tiempos. Del signo de los tiempos, diría Prince, que en paz descanse. El cierre "en caliente" de los periódicos, cuando el armador ...

El Hombre que no quiso ser presidente

¿Por qué Carlos Reutemann no quiso ser presidente? Lo hubiera sido en 2003 con sólo decir “sí”. Que tuvo miedo, que vio algo que no le gustó. Cuestiones por el estilo, verdades a medias. Mitos citadinos. Lo que explica su negativa a ser presidente de la Nación se desentraña en su compleja personalidad. Ya lo dijo alguna vez Enzo Ferrari: “¿Reutemann? Un muchacho torturado y torturante”. Agréguese a la explicación del dueño histórico de Ferrari la presencia casi vitalicia del “síndrome del podio” en la vida del santafesino, que tuvo alfombra roja desde los 20 años en los palacios europeos. En el cockpit entra uno solo. Un presidente contiene multitudes. Un día entendí su alcurnia. Agendamos un almuerzo en un restaurante de la costanera rosarina. El venía de una reunión en la Bolsa de Comercio. "Maronna, qué insoportable los nuevos ricos. Había uno de (la aceitera) Vicentín que me miró el reloj y me dijo 'gobernador, tengo un Tag Heuer como el suyo'. Yo lo miré y...