Comiendo con Spinetta
Fui a comer con Luis Alberto Spinetta. Era 2006, yo era su fan. Lo fui a ver a 27 recitales, los tenía contados. Yo no podía hablar de la emoción. Jorge Llonch, quien era secretario de Cultura de la provincia, le dijo: “Luis, te traje a este y te lo senté frente tuyo, porque es tu fan. Escribe las columnas políticas con citas de tus canciones”. Spinetta era un tanto visco, me miró y me preguntó: “¿Qué letras de las canciones escribís en tus columnas”. Ahí le fui con todo: “Para mí, Dos Murciélagos (canción de Para los Arboles) es la locura con los bancos y el corralito”. “Sí, acertaste. Te ganaste este pedazo de chinchu”, me dijo, y me puso la achura en el plato. Nunca dejó de ser el personaje, con ese halo de “Oh, soy Spinetta”. Prefiero a Andrés Calamaro.