Domingo
Un cielo abismal que hace de techo inmenso y parece no irse nunca más mientras la tarde siga flameando. El ruido de las cornetitas de los churreros como enviándose mensajes encriptados al tiempo que la gente corretea o apura la despedida tirando la yerba y guardando lo poco que quedó: dos porciones de chocotorta y unas masitas blancas y dulces. El barrio espera con sus casas bajas Y los perros desatados en el jardín. Porque mañana será lunes y ya nadie se acordará de lo hermoso que fue esta tarde en que estuvimos juntos. Como el domingo que viene.