Domingo


 

Un cielo abismal

 que hace de techo inmenso

y parece no irse nunca más

mientras la tarde siga flameando.

 

El ruido de las cornetitas de los churreros

como enviándose mensajes encriptados

al tiempo que la gente corretea

o apura la despedida tirando la yerba

y guardando lo poco que quedó:

dos porciones de chocotorta

y unas masitas blancas y dulces.

 

El barrio espera con sus casas bajas

Y los perros desatados en el jardín.

Porque mañana será lunes y ya nadie

se acordará de lo hermoso que fue

esta tarde en que estuvimos juntos.

Como el domingo que viene.

 

 

 

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