Viernes de abril del 2021
Ahí afuera, la ciudad tiene un silencio diferente.
Es viernes, pero no se siente. No se palpa.
La única alteración es a la tardecita
cuando los empleados y las empleadas
chocan los brazos hasta el lunes siguiente.
Con las persianas ya bajas, con chapas sucias.
Sin euforia, algunos bocinazos
repelen el tránsito slow
para llegar a quién sabe donde.
¿A una casa a la que no quieren?
¿A un encuentro de amigos redundante'
¿A una amante rutinaria que mira el reloj?
¿O a ningún lado?
La bocina puede ser el grito contenido,
entre tanta decepción.
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